martes 27 de diciembre de 2011

No creo así.

No creo en ti Dios mio con la certeza de un santo.

Mi fe es débil; duda; calcula.

No creo en ti Dios mio con la monotonía de un religioso.

Mi fe es inquieta; pregunta; se expande.

No creo en ti ¡Oh mi Dios! con la fe de un niño.

He crecido y mi fe, a veces, es cínica.

Creo en ti temblando; entre comillas,

Con la certeza que tiene un ser pequeño en

que debe existir alguien mucho más grande.