sábado 9 de octubre de 2010

Escrito Postumo

Dicen que la muerte es el silencio final. Dicen que después de ella no se puede decir nada, pensar nada, escribir nada. Sin embargo siempre existen excepciones que confirman la regla. Aquí, en el país de los muertos, como en cualquier lugar del mundo lo importante no son las reglas sino saber romperlas, tener los contactos adecuados o algún interés de por medio. No puedo dar muchos detalles, es parte de la clausula, sin embargo puedo contarles que aquí nada es como se imaginan, todas esas tontería de luces al final del túnel no son más que… pero bueno, no puedo detenerme a dar detalles. 

Escribo rápido aprovechando que mis pertinentes contactos me han dejado hacerlo. Y aunque puedo hacerlo, la libertad de expresión aquí es minima, si se quejan de las locuras que están haciendo los presidentes ahora, sí, aquí también tenemos CNN, ni se imaginan las medidas que se tienen aquí para evitar que se escriba, llame, chatee, pues hay muertos con blackberry, o se tenga cualquier tipo de comunicación con el mundo exterior. 

¡Ver pero no tocar! ¡Oir pero no hablar! ¡Leer pero no comentar! Esas son las reglas, invariables e inviolables, créanme las consecuencias son serias, hay peores cosas que la muerte. Ojeando algunos blogs me encontré con un comentario de algún personaje pseudointelectual, esos que se creen que por haber leído “mi mamá me mima” son unos amplios conocedores del mundo. Ustedes los conocen, esos que con su petulancia se ganan sonrisas falsas y luego comentarios desaprobadores por la espalda, ustedes saben esos que dejan caer nombres como Nietzsche, Marx, Kierkegaard o Chesterton como si fueran sus amigos de toda la vida. La cosa es que el sujeto este deja un comentario hablando de un supuesto escrito póstumo de Nietzsche. No demoré ni tres segundos en correr hasta donde Fiedrich para contarle el asunto. Ambos nos desternillamos de la risa y él bastante ufano comentó que si le dejaran escribir un libro póstumo, se encargaría realmente de encaminar el mundo. De allí salió la idea, pedí permiso, moví contactos, recordé favores. Quería escribir un libro pero no fue aprobado, luego pedí escribir en algún periódico de renombre, el Times o algo de renombre. Me dijeron que el asunto se iba a salir de las manos. Al final y como un intento desesperado me permitieron escribir aquí, en un blog sin nombre ni prestigio. Estoy pulsando contactos y moviendo palancas para intentar conseguir un espacio permanente, pero en este mundo nada es seguro. Así que mientras llega el permiso si es que llega quería escribir esto, colocar aunque sea aquí el primer escrito póstumo, sé que cuando el vea Fiedrich se pondrá azul de envidia.

1 comentarios:

Mariqui Atiaga González dijo...

jajajajajajajaja... yo también quiero hacer un escrito póstumo! jajajajaja... qué tiene esta gente? por darse de intelectuales y querer presumir palabras difíciles, terminan diciendo tonterías. vamos a ver si Nietzsche nos manda su obra literaria desde el más allá...